miércoles, agosto 17, 2005

Los últimos serán los primeros

- Cubante 1.235.980.098,98:98, señor-
- Estamos aquí ya, descenderemos-
Desde hacía mucho que venían desplazándose los ejércitos del padre. A través del transporte seráfico se movían a gran velocidad; no obstante, ya había rotado demasiadas veces el planeta y se había perdido la situación temporal de la Tierra. En todo caso, el “cubante” era la información necesaria para saber la posición exacta de su arribo.
En un ambiente de tres dimensiones como es el nuestro, podemos distinguir la localización de algo a través de cuadrantes que son dibujados, a contraste y soporte con la superficie del planeta. Siendo así, en un ambiente de 4 dimensiones, en donde hay que darle localización a los espacios, lo más obvio sería cubicarlos, originándose los cubantes.

Caían los bondadosos en todas partes arrodillados, como haciendo una oración antes de comenzar. Al erguirse su estatura superaba los 7 metros de altura; no obstante, su desplazamiento no era torpe ni lento. Luego de unos minutos de oración miraban al firmamento como solicitando el premiso del padre.
Comenzó entonces el descenso de cientos de naves que transportaban a más seres igual que ellos, pero estos venían sentados comandado las naves y unas máquinas en el centro de ellas. Detrás venían quienes estaban el servicio de los bondadosos y esos si que eran millones.
Comenzó la bajada de los guardianes, quines tenían como misión resguardar el trabajo de los bondadosos y esparciéndose como cual ejercito se despliega, tomaron sus posiciones alrededor de las naves y de los magnánimos que ya estaban en la tierra.

También hacían su aparición en el firmamento los centinelas. Seres medianos que se mantenían en el aire como supervisando las acciones de todo el comando celestial. Se comunicaban entre si y se desplazaban raudos comunicando información a los bondadosos y dirigiendo a los guardianes.

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